Monday, July 25, 2016

Un día más en la oficina

Una semana más en la oficina
donde María escapa a la rutina
Ester teclea y aún se imagina
en brazos de su mochila
lista para emprender una nueva vida
sin ataduras, deberes ni ira.

Una semana más en la oficina
Carlos mira a María sueña con su sonrisa,
si sólo... si sólo le diera una cita...
¿Cómo puede la maldita
día tras día ser tan adivina?
Un segundo, magia: una caricia.

Un día más en la oficina
Carla escribe las noticias
se la ve por fin decidida,
es hora de hablar con Ester, suspira,
sus ojos lindos se iluminan,
quizás por fin tenga una familia.

Un día más en la oficina
yo cojo el libro soy el que contabiliza
miro a los demás, lo pongo en tinta
los números cuadran, sus historias.
La mía es pura narrativa,
esperar, ley universal maldita.

El nada en quien nadie se fija,
sumas y restas en cuadrillas
corazón a cambio de cortesía.
Soy el que escribe, lleno páginas vacías
ajeno a esta tierra baldía
soñándome libre: es un día más en la oficina.

Tuesday, July 12, 2016

Temps de mar, temps de vent i sal

Són temps de mar.
Temps de vent i sal.

Mars que ens xiuxiuegen
nits de taula i família
cavalcant, cercant la vida
que s'amaga en la quotidianitat del dia a dia.

Són temps de mar.
Temps de vent i sal.

Vents que amb el seu sospir
ens recorden que mai es tria fugir.
Mirant l'horitzó, atrevint-se a gaudir
esprement les imatges perdudes del paradís,
del teu somriure d'ahir.

Són temps de mar.
Temps de vent i sal.

Sal, amarga lliçó de vida.
Els crits, els plors, les morts i la injustícia
allà per on l'ésser humà camina.
L'Esperança pateix, una mica tímida
encara espera la seva crida.

Són temps de mar.
Temps de vent i sal.

Monday, July 4, 2016

No hay tanto pan.

Ni para los chorizos ni para Omar
no hay pan, no hay pan
un niño culpable de rezar el Corán.

Un pequeño que ya conoce el mar
por su viaje, por el que creó de tanto llorar
Ni él ni sus hermanas… no hay pan.

Tampoco para mi amiga Iris,
cuya rabia no pudo proteger su casa
puta estafa, perdón, dije crisis.

La misma que dejó sin cama
a mi abuela que murió de tisis
el derecho a la vida, sólo hasta que nazcas.

Pero habrá pronto un castigo,
y votos para la justicia
en este presente baldío.

Que no descansen sus avaricias
el pueblo aún no acabó su camino.
No nos dimos por vencidas.

Las calles volverán a iluminar ardiendo
a pesar de todos los sin perdón
que defienden este estercolero.

Los que anteponen la vida de un contenedor
antes que la de su vecina del tercero
No extraña, no deben soportar su propio hedor.

Ni para los chorizos ni para Omar
no hay pan, no hay pan
pero de él aprendí que siempre se puede volar.