Tuesday, July 5, 2011

Yo contra la filosofía.

Pues sí. El que me conozca dirá que me he vuelto loco o que soy un hipócrita y en ningún caso mentiría, ¡para qué negarlo! Caigo con este título en una doble contradicción, la primera es de sobra conocida, me encanta la filosofía, la segunda es que para atacarla caeré en la desdicha (bien dicha) de filosofar.

Y es que, aún bajo los efectos de una película interesante y la lejanía de mi tierra, me dispongo a atacar a aquello que tanto me ha dado y tanto he disfrutado, la filosofía, maldita por muchos por diferentes razones (mayoritariamente medias para carreras alejadas de las letras). Y es que, tantos siglos de filosofía rebuscada, doblada y desdoblada, retocada, mirada y abolida no han aportado nada que no nos diese, el que, desde mi humilde (en este caso más que humilde, insignificante) opinión, es el padre de la filosofía (y único filósofo verdadero), Sócrates.

“Sólo sé que no sé nada” (disculpen los señores de la RAE las tildes, inculto en rebeldía me hallo). Esta frase (a la que alteraré el significado) es una realidad como un templo. Primer filósofo del logos, Sócrates, no decía más que Frankl al desarrollar su logoterapia. El hombre busca un sentido a su vida.

Y permítanme negarles esta posibilidad, porque agnóstico yo, casi ateo, considero que después de la muerte poco veremos, y es ésto, lo que quita el sentido a la vida, pues una vez muertos poco importa lo que hayamos amado, odiado, construido, legado, y un largo etc de participios… No estaremos para ver en qué hemos influido, y si vamos un poco más allá cuando el ser humano (invasor por naturaleza) perezca, ¿quién dará sentido siquiera histórico o colectivo a nuestras obras?

Y es aquí donde quiero llegar, no piensen que soy un pesimista (nadie me desee ese mal). Sólo trato de plasmar lo absurdo de que nuestra felicidad se base en un sentido de la vida. Nos ha tocado vivir por azar, creo que no para dar un sentido a una existencia efímera, si no por nada, y lo mejor que podemos hacer es disfrutar al máximo, no para que tenga sentido, para ser felices, desde mi punto de vista, mejor juntos que separados (a pesar de que parece no estar de moda).

Platón justificó el sentido de la vida más allá de la propia vida, Aristóteles (predecesor del materialismo, por no decir primer materialista) dio a la felicidad carácter de sentido vital, cercano a mí, sí, pero no igual, pues ésta volará con la muerte (mayor de los sinsetidos existentes). Y a partir de aquí, cada uno maquilló lo dicho y añadió cosas, sin decir nada esencialmente nuevo, religiones, Marx, Kant, y un largo etc…

Merece la pena pues vivir la vida, sin lugar a dudas. Lo único que no por el sentido que pueda tener, si no por lo que nos hace disfrutar la felicidad que encontramos en ella, sentimientos (todos buenos, aunque no todos representen momentos positivos), que nos convierten en el centro del universo entero. Y si no tuviese esa felicidad, la buscaría para recordar cómo es, si jamás la hubiese conocido removería el mundo para sabe cómo es. No me derrotaría, y no buscaría un sentido al sufrimiento, pues no lo tiene, al igual que la vida, existen y como tal debemos aceptarlos. Vale.

P.D.: pido disculpas si alguna identidad se ha sentido ofendida.
P.D.1: me disculpo también por los bostezos, ralladas y demás sensaciones incómodas que haya causado, además de la ida de olla.

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