Thursday, August 30, 2018

Hay personas.

Hay personas que son tan sanas que te curan sólo mirándolas a la cara.
Hay personas que son alegría en lo cotidiano, aventura en la rutina.
Hay personas que son amor brillante, amor comprometido, amor solidario.

Hay personas que son perfectas en sus defectos y no lo ocultan.
Hay personas que son una mecedora para este torbellino que es el tiempo.
Hay personas que son libertad en sus abrazos, el pecho llenándose de oxígeno.

Hay personas.

Hay personas que son como los fueguitos de Galeano, capaces de incendiarse(te) cada instante, cada baile de ideas con cariño y con ternura.

Hay personas que debieran ser eternas no para mí, ni por yo vivirlas, sino porque todas las generaciones no importa cuando, pudieran descubrirlas; porque son luz, porque son esperanza, porque son maravilla.

Hay personas es la noticia y quizás para ellas sobren las palabras y solo haya que conocerlas.

Thursday, August 23, 2018

Original

Hablas en tus silencios mil palabras pensadas que me hacen parlotear como nunca, que me hacen decir lo que nunca diría.
Añoro mis silencios, aquellos que guardé en algún sitio y ahora ponte tú a buscarlos.
Y de tanto decir ya no digo nada, aunque escribo todo lo que no digo... porque jamás tuvo menos sentido explicarte lo que siento, así como nunca tuvo tanto sentido escribírtelo para que no sepas nada.
Más para mí, para recordarme estas cosas que suelo pensar: el impulso, las entrañas, la falta.
Sin idealizarte, conociendo nuestros imposibles.

Echo en falta las miradas y los gestos, esos con los que me contabas tantas cosas que ahora ya no tengo... y a la vez temo el momento en el que nos crucemos de nuevo.
¿Y si todo cambia? ¿Y si ya no veo lo que veía? O peor... ¿y si sí? Lo raro es que ya nos comprometimos, sin sabernos, nos condenamos y ya no hay marcha atrás.

Caminamos hacia el infinito más romántico, más platónico...
Caminamos, en definitiva, hacia la nada más significativa.
¿Qué poco original, no?

Sunday, August 19, 2018

Querida amiga

Me llamas amigo y lo imagino agrio en tus labios. Lo dices a menudo, insistentemente, más como un recordatorio que como un sentimiento.
Te llamo amiga y sé que nos estoy mintiendo, y lo repito a diario a ver si así se hace un poco más cierto. 

Querida amiga, disculpa que por un momento te sea sincero y no te llame amiga, deja que te mire fijamente a las palabras y te sea terriblemente sincero. 
Tengo mucha gente a la que quiero, pero no hay tanta que provoque esa tormenta al ver un nombre escrito en una pantalla, ni ese temblor en el pulso al leer un mensaje, no hay tantas sonrisas en medio de la calle recordando pasajes de nuestras vidas, nuestras bromas y nuestras diferencias.

Y podríamos hablar de ese miedo al contacto físico, del miedo a los abrazos... Podríamos hablar de la distancia hecha de kilómetros y de realidades y circunstancias. Podríamos decir que ser amigos resuelve esta encrucijada, estos caminos paralelos que parecen no encontrarse. Podríamos transitarnos admirándonos así en la distancia, mordiéndonos el labio con medias sonrisas contenidas llenas de ideas, tentaciones y deseos ocultos.

Así podremos volver a mentirnos diciéndonos la verdad, susurrando en mensajes cosas del otro que en realidad pensamos distintas a como las decimos. Y podremos seguir llamándonos amigos, pero querida amiga, recuerda que no eres mi amiga.

No significa eso que la confianza sea falsa o que ese nosotros pierda valor, sino que si "una veta de amor reconoce en los míos [ojos]/ no alerte sus fusiles ni piense qué delirio/ a pesar de la veta o tal vez porque existe/ usted puede contar conmigo " y sé que yo puedo contar contigo, por esta medio verdad que estamos construyendo, porque amar está hecho de circunstancias y nosotros bien lo sabemos.

Así las cosas, cuéntame amiga, ¿que tal fue tu día?

Monday, August 13, 2018

La Amazonas

Nos miramos y nos decimos una vida.
Parpadeo, y en el instante que abro los ojos los ruidos reaparecen; el viento susurra historias irreales de un imaginario colectivo cada vez más desgastado construido con palabras cotidianas.
Me ponen delante de un espejo y yo me miro, por fin no hay nada, unos cimientos sólidos, con todo por reconstruir.

La seda de tus labios se posa sobre mi frente y se instaura el silencio, recuerdo el atardecer en la playa, el tacto de la hierba en los dedos de mis pies, la brisa en la proa de un barco navegante mientras el sol calienta mis ideas; ese efímero infinito en el que miramos con cada fibra de nuestro cuerpo, ese llenarse de vida que sana cada dolor del camino recorrido.

Y no te has movido, esa vida en microsegundos que pasa cuando decides separar nuestros átomos y todo torna a ser circunstancias.

Achinas la mirada, sonríes por etapas y el silencio vuelve, me lleva a la calidez del fuego haciendo crepitar la madera, al sonido de las cigarras que lo envuelve todo, al rugir de un jaguar a lo lejos, a las hojas secas en su deshacerse bajo el peso de la vida.

Preguntas vergonzosa qué me pasa, y me tumbo callado bajo la noche estrellada, las constelaciones dibujan mi alma y las estrellas fugaces graban con su estela una efímera marca indeleble.

Me acaricias y el Amazonas me arruya con sus ondas, me calma y me hace paz, sin zozobra, sin rumbo, sin destino.
Y te vuelves a apartar y la vida vuelve a ser ciudad, circunstancias y realidad.

Quizás la Amazonas, la selva, con su exuberancia inunde todas las cosas.
Quizás la Amazonas, esté más viva que nunca, aunque no podamos verlo, aunque queramos negarla y destruirla.

Monday, July 23, 2018

Poesía

He encontrado versos preciosos hechos de bondad y belleza que aullaban por los rincones a la espera de ser escuchados en una ciudad de ruidos y luces, donde lo espectacular reina y pasa rápidamente desechando lo significativo.

Los encontré magullados por las zarzas de la rutina con su maraña de quehaceres y miedos que se escondían tras unos pétalos rosados bellos y atractivos hechos de seguridad y destino.

De todos esos versos, aislados y solitarios, construí estrofas de historias en común, de luchas con y sin rival, hasta la propia muerte del ser y de la esencia, y todos esos versos aislados comenzaron a dar forma en mi cabeza y corazón un poema precioso itinerante y aventurero. Un poema trepidante, de rima seductora y atractiva aunque compleja y severa.

Y yo sólo soy un verso más en este lóbrego poema alegre que va tomando forma entre todos aquellos aullidos que vagan con sus canas por las ciudades.

Somos solo eso... versos
y hacemos lo que sabemos... poesía.

Monday, July 2, 2018

Soledad teje


De entre todas las Soledades a las que me he enganchado, es ésta, tan maquillada con amagos de diversidad, la que me tiene más atrapado.

Y es que mi Soledad es muy suya; de plaza y de baile los fines de semana, en compañía de sus amigas arrastra su pena por el suelo y en cada zapateado se sacude una alegría que le sirve de sonrisa en un duelo con la vida en la que se queda sin cartuchos. Y yo me pregunto lo que ella ni se plantea, y es que, ¿con qué le disparará a la vida cuando no queden ya ni sonrisas?

Mi Soledad tiene estas cosas, tan de humana, de arroparme plancenteramente a diario para mi regocijo y luego sin saber cómo ni por qué mi Soledad me molesta. Especialmente cuando hay tanta gente de la que me aleja.

Ya sabe mi Soledad que tiene un cargamento de lágrimas esperando con las que tejerme un vestido a medida que me sirva para todos los días, que no se ensucie con el vómito cuando la aguja deja de llenar mis venas con versos que me permiten evadirme de tantas noches en vela a su vera.

Quizás sea entonces, cuando la rueca deje por fin de girar, que mi Soledad y yo nos miraremos fijamente a los ojos y la Luna dejará de silbar baladas que bailar en descampados en donde tantas ánimas de tantos otros antes que yo, decidimos hacer de nuestro vestido algo con lo que engalanar las noches de zurcidos y remiendos a nuestra alma.

Almas de parches y de canas, de ojeras e insomnio que en esa intensidad del mirar se despedirán y harán de mi Soledad algo eterno.

Monday, May 21, 2018

Lluvia

Tarde cerrada en Madrid, las 21h y casi parece que amaneciese salvo por esas nubes que amenazan con una tormenta de verano de esas que inundan el ambiente con su fragancia a petricor y un escalofrío recorre mi espalda al imaginar las gotas de lluvia castigando el suelo, arrastrando en riachuelos por el alcantarillado esa pena que llevan a cuestas para dar paso por fin a la más absoluta paz. Ese alivio que sentimos cuando algo malo está por venir y asusta que muerde los intestinos, termina sucediendo y al final como vino se fue. Dejando un silencio sólo interrumpido por los pájaros que cantan como esas primeras bromas después de una discusión, como esas primeras palabras después de un abrazo incómodo, de un beso inesperado. ¿Qué se está moviendo ahí? En esa mirada brillante que se aparta vergonzosa imponiendo al resto de la cara una tímida sonrisa a caballo entre pícara-coqueta y temerosa.
Así es la lluvia desde mi ventana, así son las tormentas en mi imaginación.