Thursday, October 30, 2014

Menú del día

Entrante: Ensalada de rúcula, tomatitos cherry espolvoreado con parmesano.
Suave y fina, con un toque de carácter, una risa que da un ligero aroma con personalidad y que hace que te abras a lo que vendrá. Un fruta que engaña. Cuando la pruebas y quieres parar, es tarde, se ha acabado. Sin embargo, nunca te abandona su buen gusto y sólo esperas probarla de nuevo.

Plato principal: Paloma torcaz con salsa de mango.
Casi única cuando me besaba, distinta en su forma de mirarme, acompañaba a su semblante un toque de pasión, escondida en una mirada de dos texturas al paladar, también había un leve deje pícaro: dulce y salado. Preciosa en su presentación, me quedo sin palabras.

Postre: Helado de frutos rojos.
Dulce, como el reflejo de sus ojos en la distancia, frío como el recuerdo de haberla conocido, pacifista, pero nunca pacífica.

Sin duda un menú exquisito, pero al llegar a casa como cada día, lucho contra las caries que amenazan mis placeres.
Quizás, no lo sé, sea hoy el día de comenzar a hacer dieta. Pero mientras, no te olvido. Por fin, sabor amargo.

Wednesday, October 15, 2014

Cómo conocí a vuestra madre.

 -Ella me prometió una mirada azul y brillante, quizás algo juguetona. Me insinuó que sería divertido, que podríamos probar, que por qué no iba a ser ella.

Con su desparpajo descartó cualquier momento de aburrimiento mientras estuviéramos juntos, sin importar el dónde.
Habló entrecortada, con lágrimas en los ojos, y me hizo ver una montaña de sentimientos a su lado, una aventura, una profundidad en su manera de vivir la vida que me atrapó; desconcertado y perdido.
Debatimos, le hablé de mis escritores y ella a mí de los suyos, me aleccionó de cine y supe que nunca habría silencio entre nosotros.
Me miró fijamente llena de ternura, ansiosa, y entendí al instante que me había equivocado: habría silencios perfectos.
Me cogió de mi mano caliente en comparación con la suya, y sentí que me traería paz cuando la necesitase (a la paz o a ella).
Se apoyó levitando en mi pecho para despedirse con un trémulo e intenso beso en la mejilla. Intuí su dulce y suave sensibilidad.

Me llevó a bailar y el miedo al contacto se fue venciendo.
Me gritó discursos apasionados con los que no siempre estaba de acuerdo, y el miedo a pelearnos se desvaneció.
Me contó chistes con su acento del sur; doblando su naricilla, y el miedo a llegar a detestar aquellas cosas suyas que me encantaban desapareció.
Me echó la bronca muchas veces y el miedo a que no pudiéramos convivir se transformó en amor.
Me habló de viajes y de que sólo tenemos una vida, que luego dejamos de ser, y mi miedo a meterme en líos y a morir me abandonó.

Y así fue todo.

-Pero… ¿y entonces tú que hiciste papá?


-Esperar y enamorarme, hijos míos.

Monday, October 13, 2014

Despedida.

Todas las historias tienen un fin, y como tantas otras, ésta no es una excepción.

Se fue y no volverá, con el viento gélido de la guadaña exhaló su último suspiro y el mundo nos ha dejado huérfanos de una de esas mujeres anónimas que cambió el mundo y probablemente no lo sabía. 

No va a estar en las revistas, ni en los periódicos, tampoco va a ser noticia en los telediarios, ni se escribirán sentidas necrológicas más allá de ésta y de –ojalá– alguna más de familiares y amigos.

Marca un antes y un después porque ahora cuando estoy entre esas paredes de aspecto tristón ya no actúo igual. No saludo igual, no estudio lo mismo, me abstraigo aún menos si cabe e incluso me animo a hacer visitas extra para hablar con aquellas personas con las que se crea esa divina conexión que hace que sólo con escuchar estés ayudando, y lo más importante, que sean ellas las que quieran que estés. “Curar cuando se pueda, aliviar a menudo, acompañar siempre”.
Hacer esa carga menos pesada, de igual a igual, a veces con una pastilla, a veces dando una mano mientras llora.

No estaba presente. Me cuentan que fue en casa tranquila entre sus más queridos y sonrío: “Así debe ser”. Quizás después de todo, algo están consiguiendo desde este pequeño recodo del mundo para que fallecer sea algo menos traumático.

Así que hoy toca hacer algo así como un juramento, parecido al Hipocrático, pero más personal. Algo sobre lo que he hecho reflexionar a las personas que han tenido a bien dejarme entrar, ya sea a través del taller, una conversación o una chapa más monólogo que otra cosa. Ahí va:

Te prometo que haré todo lo posible por ser y saber más, permanentemente.
Te prometo no dejar que los años y el dolor que vea me hagan frío e inhumano.
Te prometo no olvidar que cuando estás en una cama quieres personas, no robots que te traten una enfermedad y nada más.
Te prometo implicarme con los pacientes a nivel emocional en el mayor número de casos que me sea posible.
Te prometo que voy a hacer lo posible para que cada día la clínica sea más humana.
Te prometo no olvidar que estoy escribiendo esto y por qué lo estoy haciendo.
Te prometo no olvidar lo que me has hecho sentir y lo que has significado para mí.
Prometo no olvidar tu sonrisa.
Prometo, no olvidarte.

Hasta siempre Marta, descansa.

Thursday, October 9, 2014

Brown sugar

Brown sugar take me to the place
I’ll always be in haze
cause I’m so in pain
I don’t wanna feel at all.

Why is this world so blue,
oh dear brown sugar, huh?
I'll still looking for the clue
that brings me the truth.

Brown sugar take me out from the cliff
I think a lot, is not such a big jumping
Nothing in my soul to keep,
but darkness full of wasted lips.

As I walk the corners through,
I bet to life all I can put,
so now brown sugar won’t you please
give me a break, give me some relief.

Maybe Cobain was right,
best option is to scape,
brown sugar bring me back,
I just wanna feel Dreamland.

Trust me it won’t be long,
‘till all the past comes along
to make me remember
I wasn’t that nice and clever.

So come on please brown sugar,
I won’t be asking for responsibilities
I’m willing and ready
won’t you bring me happiness brown sugar?

Wednesday, October 1, 2014

Paz pública y universal

Tan fácil como estas notas que escribo,
tan sencillo como decirle hola a tu última sonrisa,
tan fácil como dormir bajo tu abrigo,
tan sencillo como que tu piel fría me tranquiliza.

Ríos de plata corren por mis venas,
polvo de desgastada madera,
todo por servir a quien renta
al demonio que aún hoy venda
a las momias del futuro deshechas
en las esquinas a cambio de menta.

Porque en nuestro escudo hay ovejas
que van al psiquiatra bien dispuestas.
Cuando la hierba que comen apesta
entre jirones de libros de biblioteca
ajados y manoseados, sin meta.
¿Es mucho pedir que entretengan?

Tan fácil como estas notas que escribo,
tan sencillo como decirle hola a tu última sonrisa,
tan fácil como dormir bajo tu abrigo,
tan sencillo como que tu piel fría me tranquiliza.

El palo de madera escupefuego avisa
hoy se sirven tus sesos con cerveza fría,
entre gritos de insurrección y orgía,
te vas a quedar sin ceros, con tu cuenta vacía.
No me hables más de control y educación
la mía se ahorcó con el puto cinturón.

Entre balbuceos y lágrimas vendrás,
arrastrándote sin resquicios de dignidad
y yo con una sonrisa dibujada en la boca
saludaré al pájaro de mil colores que te destroza
y a la Libertad putrefacta de Europa
mientras allá a miles de niños violan.

Tan sencillo como dejarse seducir
por esa mujer encerrada en un bastión.
Tan fácil como salir a la calle y decir,
queremos: queremos revolución.